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Yohan Benalouane ayuda a las personas sin hogar

11 de noviembre de 2021
  • Yohan Benalouane cuida de las personas sin techo que viven en las calles de Salónica (Grecia).
  • El defensa de los equipos de Túnez y Aris es uno de los siete nominados para el Premio al Mérito de FIFPRO.
  • Yohan, que también ha jugado en Inglaterra, Francia e Italia, espera que sus esfuerzos puedan convertirse en un movimiento mundial.

El fútbol representa solo el 50 % de mi vida, pero lo más importante del fútbol no es el dinero que da, sino las puertas que puede abrir en todo el mundo. Empecé a hacer acciones benéficas ya cuando estaba en Inglaterra, porque en Inglaterra hay mucha gente en la calle. Lo hacía por mí. Después empecé en Salónica. Estaba con un amigo, él hizo una foto y cuando la colgó en Internet mucha gente mostró interés por ayudar o hacer algo parecido. En ese momento se me ocurrió crear una iniciativa. Ahora, cada semana, contactan conmigo ocho o diez personas. Traen ropa, medicamentos, comida, de todo. Damos un paseo por la ciudad y compartimos todas esas cosas. A veces, solo compartimos unas palabras, porque las personas que viven en la calle necesitan hablar con alguien, necesitan sentir que no están solas. Es muy importante. 

Es bueno poder ayudar. Me considero muy afortunado. No por ser futbolista sino por vivir en una casa, por tener comida en mi plato y contar con otras personas a mi alrededor con las que poder hablar, solo por amor. Algunas personas no tienen este amor porque viven en la calle. Por eso trato de llevarles comida, ropa y medicinas, pero también amor. También tratamos de mejorar su actitud. Algunos dejan de tener fe. Entonces tratamos de capacitarles, les decimos: «No te rindas, intenta seguir adelante. Estaremos a tu lado para apoyarte. Intenta hacer algo con tu vida porque tienes vida por delante. A veces un paso es el comienzo de un largo recorrido.»

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Mi padre trabajaba de lunes a domingo por nuestra familia, para que tuviéramos comida en la mesa. Recuerdo que había momentos en que mis padres comían pan con aceite de oliva solamente. Era todo lo que tenían. Querían asegurarse de que nosotros cenáramos. Cuando veía lo que hacía mi padre por mí, me daba cuenta de que tenía que devolvérselo al mundo. Por eso creé esta iniciativa. Si actuamos juntos, podemos mejorar el mundo. Espero que esto pueda extenderse fuera de Grecia. Tal vez pueda llegar a todo el mundo. No soy el único atleta que tiene algo que dar. Estamos por todas partes, todos tenemos algo que dar. 

Después de 15 o 16 años jugando al fútbol, conozco a mucha gente. He creado muchísimos vínculos con distintas personas y creo que es una parte importante del equipaje que me acompañará toda la vida. Cuando llegué al fútbol, tenía la maleta vacía. Ahora, después de todos estos años, la tengo bastante llena. Y no hablo de dinero ni de cosas materiales. Está claro que si eres inteligente e inviertes bien, puedes planificar tu futuro. Pero me refiero a que mi maleta está llena de vínculos con personas. 

Me acerco a las personas sin hogar, porque es importante demostrarles que sabes que no es fácil decir: «Soy una persona sin hogar.» Así que nos acercamos a ellos y empezamos a hablarles, diciéndoles: «No me importa, aquí me tienes. Estoy aquí porque quizá estaba en la misma situación antes. Posiblemente de distinta manera, pero vengo contigo.»

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Me gusta hablar con la gente para entender por qué terminaron en la calle. Unos tienen conflictos con sus padres, otros han perdido su trabajo. Tienes que empezar por conocer la situación de la persona sin hogar. A veces, cuando te encuentras en una situación puede ser por haber cometido un fallo. Pero todos podemos cometer un fallo en la vida. Yo he cometido fallos y tú también puedes cometer un fallo. Lo más importante es comprender cuál fue el fallo y tratar de empezar de nuevo. Por eso quiero apoyarles. Para decir: «Oye, venga, que no ha terminado todo. Necesitas ayuda para hacer esto o lo otro. Vamos a buscar la ayuda que necesitas, pero intenta tirar para adelante y creer en un futuro distinto.» 

Algunos de mis compañeros de equipo han venido ya conmigo. Por lo que decían, les gustaba lo que hacía y quisieron venir conmigo. Yo no se lo pedí. Tienen que venir por sí mismos, tienen que estar convencidos de que es bueno. Si creen en ello, son bienvenidos. Todo el mundo es bienvenido. Hasta han venido aficionados del PAOK (el equipo rival del Aris). Han trabajado junto con nuestra afición y eso me demuestra que a veces, con una buena iniciativa, puedes unir a toda la gente. A veces puedes resolver muchos problemas con solo hacer una cosa.