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FIFPRO exige garantía de proección a jugadores ante sobrecarga tras COVID-19

19 de junio de 2020
FIFPRO recibe con satisfacción las medidas adoptadas para la reanudación del fútbol profesional en las competiciones nacionales y continentales. Sin embargo, expresa también su preocupación por el hecho de que las partes interesadas no han conseguido introducir, hasta el momento, garantías para proteger la salud de los jugadores durante lo que va a ser un programa de partidos altamente saturado.

Un gran porcentaje de futbolistas del nivel de élite estaban jugando ya demasiados partidos antes incluso de la pandemia de COVID-19, con una falta de tiempo de recuperación entre partidos y descanso insuficiente a nivel físico y mental entre temporadas. Ahora, desde la reanudación de la actividad, observamos un primer repunte de lesiones, debido al tiempo de preparación insuficiente y a un programa de partidos demasiado saturado.

Comprendemos que es una tarea compleja recuperar los partidos perdidos en los últimos meses. El impacto de la pandemia de COVID-19 significa que la programación de partidos será incluso más intensa en los próximos dos años. La respuesta ante esta problemática debe mejorarse, y se requieren salvaguardas innovadoras para proteger la salud de los jugadores e impedir la erosión de los escasos marcos de trabajo ya existentes. Es fundamental que las partes interesadas protejan a los futbolistas y les permitan alcanzar su mejor rendimiento, y ello no puede esperar hasta que se establezca el próximo calendario para el periodo posterior a 2024.

Hasta la fecha, los debates sobre las reformas al calendario de partidos no han tenido en cuenta la responsabilidad de equilibrar las necesidades de los organizadores de la competición, con las de los futbolistas. Dejar la gestión de la carga de trabajo de los jugadores en decisiones individuales dará lugar a conflictos en relación a su liberación para disputar partidos de las selecciones nacionales, a presiones injustas para que se esfuercen más allá de lo saludable y, en última instancia, a un descenso en la calidad de las competiciones.

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En particular, las salvaguardas más urgentes incluyen (entre otras), las siguientes:

  • Siguiendo el consejo médico, FIFPRO ha defendido un descanso fuera de temporada de cinco a seis semanas de duración. En la situación extraordinaria en que nos encontramos, deberán respetarse al menos los periodos mínimos de vacaciones acordados contractualmente para los próximos descansos, que en la mayoría de países son de al menos tres semanas. Ello debería seguirse de un periodo de reentrenamiento, para evitar lesiones. No es aceptable que la alteración de los calendarios de competición dé lugar a presiones para quebrantar esos derechos.

  • FIFPRO ha defendido un descanso obligatorio a mitad de temporada, con una duración de entre 10 y 14 días. Ello ahora se torna más importante que nunca, durante lo que será un programa de partidos muy saturado para muchos futbolistas en los próximos 2 o 3 años.

  • Deberán establecerse principios de gestión de la carga de trabajo individual para limitar el número de partidos consecutivos que puede jugar un futbolista sin tiempos de recuperación adecuados. La investigación ha mostrado mayores índices de lesión cuando hay menos de seis días de descanso entre partidos. Esta frecuencia de partidos será la norma en el próximo periodo, por lo que debe sistematizarse la gestión de la carga de trabajo individual.

  • En distintos países se aplican protocolos de seguridad y salud, así como directrices para los viajes y desplazamientos relativos a la prevención de la COVID-19 según evoluciona la situación, y todo ello seguirá repercutiendo en el fútbol. Se precisan estándares claros para prevenir presiones indebidas o medidas disciplinarias para los jugadores que pudieran poner su propia salud y la de sus familias por encima de las obligaciones de juego.

 

De forma paralela, FIFPRO tiene la convicción de que deben flexibilizarse recientes modificaciones a la norma (como el aumento en la cifra de sustituciones, que debería ampliarse).

El fútbol muestra un proceso decisorio innovador en cuanto a las reformas a la competición, soluciones de retransmisión, etc. Ahora es el momento de aplicar esa misma innovación a la salud del jugador. Nadie debería tener que arriesgar su seguridad y salud para satisfacer objetivos deportivos o comerciales.