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El guardameta neerlandés Wouter Donkers estudió una licenciatura en psicología mientras jugaba para el FC Twente. Ahora, con 25 años, cursa un título de medicina en la Universidad Erasmus de Rotterdam, que comenzó tras su traspaso al Vitesse Arnhem, otro club de los Países Bajos. Ha hablado con 'Mind the Gap' sobre sus experiencias al respecto.

¿Cómo es que decidiste sacarte una titulación?
Cuando tenía 16 años me incorporé al primer equipo del FC Twente para todos los entrenamientos, y veía que todos aquellos jugadores llegaban a casa y pasaban su tiempo jugando con el videojuego ‘FIFA’ o saliendo por la ciudad. No hay nada malo en ello, pero eso no va conmigo. Tenía cierta inquietud intelectual que desarrollar.

Llegado ese punto, me motivó y me interesó mucho el caso de Bill Beswick (psicólogo deportivo), que había venido desde Inglaterra para echar una mano a Steve McLaren, director del club, con sesiones de coaching antes de los partidos importantes. Daba al equipo charlas motivadoras. Esa es una de las razones por las que estudié psicología.

¿Cómo combinaste el fútbol y los estudios?
Entrenábamos de 10 a 12 del mediodía, y de 2 a 4 de la tarde. En el Vitesse (entre 2014 y 2017) estudiaba en Róterdam, que está a una hora de coche. No podía asistir a todas las clases, pero las grababan, así que luego podía verlas.

Las capacidades clínicas y las prácticas con pacientes –como escuchar el latido del corazón, por ejemplo– tenían que ser presenciales, por lo que tuve que ingeniármelas para poder asistir. Como la clase era impartida diversas veces a lo largo de la semana, me ponía en contacto con el profesor correspondiente y le preguntaba: ‘¿Puedo unirme al otro grupo?’ y en 99 de cada 100 ocasiones su respuesta era favorable. La Universidad Erasmus siempre facilitó las cosas.

Realmente aprendí a ser eficiente. Para evitar el tráfico en el camino a casa desde Róterdam, me quedaba por el camino en la biblioteca de la Universidad de Utrecht, que estaba cerca de la autopista y estudiaba allí porque pasar horas atascado en el tráfico es una pérdida total de tiempo. Todo se reduce a planificación, motivación y disciplina suficientes.wouter u17 650

(Foto: Wouter Dronkers (número 16) en 2009 con el equipo holandés Sub-17 incluyendo Davy Klaassen (10) de Werder Bremen y Jürgen Locadia (9) de Brighton.)

¿Qué te decían tus compañeros de equipo?
Cuando íbamos con el autobús del equipo Vitesse a cualquier partido disputado fuera de casa, me llevaba detrás los libros para estudiar. Los jugadores más maduros, como Guram Kashia, decían cosas como: ‘No interrumpáis al doctor, está ocupado salvando futuras vidas.’ No estaba mal, porque en aquel entonces yo era el tercer guardameta, un puesto muy solitario. Eres parte del equipo y al mismo tiempo no lo eres; estás en el vestuario, pero no estás allí cambiándote.

En algún momento te lo planteas y piensas ¿vale la pena todo esto? Trabajé muy duro en el entrenamiento pero nunca conseguí llegar al primer equipo. Y como me volvía loco y estaba tan decepcionado, comencé a estudiar cada vez más duro, pasando más horas en la biblioteca, y eso repercutió positivamente en mis notas, lo que me hacía sentir muy bien.

Es tan positivo para uno mismo poder pensar más allá del fútbol, salir de la ofuscación. Puedes ir a dar un paseo por la playa, pero también puedes tratar de invertir en ti mismo. No hace falta ir a la universidad. Puedes hacer un curso breve, aprender español o cualquier otra cosa, pero haz algo. 

¿A los entrenadores les importaba que estudiaras?
Había distintas actitudes. Algunos entrenadores lo apoyaban, pero otros (especialmente los de mayor edad), pensaban más o menos cosas como: ‘¿No tienes bastante confianza en ti mismo como para creer que puedes dedicarte al fútbol profesional?’

Los clubes deberían hacer más por animar a los futbolistas a estudiar. Cuando tienes 14 o 15 años, e incluso cuando eres un jugador en el banquillo, dicen que si funcionas bien con tu pie izquierdo, por ejemplo, sin duda estarás entre los primeros once. Pero ¿cuántas veces ocurre eso realmente? Los entrenadores no desean turbulencias en el equipo, así que siempre prometen cosas para que el jugador vuelva a estar contento durante un mes o dos. Los clubes solo piensan en la temporada actual, quizá en la siguiente, pero no en los próximos 10 años de tu carrera. El fútbol es tan solo una pequeña parte de la vida, y tener una educación es algo que llega mucho más lejos.

¿Qué haces ahora?
Cuando el año pasado mi contrato con el Vitesse Arnhem llegaba a su fin, recibí una oportunidad de esas que se presentan una vez en la vida, para llevar a cabo un programa de investigación médica en la Universidad de Harvard. Fue la primera vez que escogí los estudios por encima del fútbol. Algo me decía: ‘Este es tu tren, y tienes que cogerlo’. Continué jugando al fútbol en Estados Unidos (para el Boston City FC), pero no al mismo nivel. wouter harvard 325

En Harvard realicé algunos proyectos sobre cirugía craneofacial en niños. Los siguientes tres años los tengo planeados, tal como me gusta hacer: continuaré con mi titulación médica y las prácticas en los Países Bajos hasta el año 2021. Además, estudio un título adicional en psicología y ética biomédica.

¿Cuáles son tus ambiciones académicas?
Me gustaría ser neurocirujano... o astronauta. Soy realista, las probabilidades de ser astronauta son pequeñas pero es un objetivo. Al menos me gusta pensar si sería posible obtener alguna experiencia en medicina espacial, y si en ese ámbito hay algún hueco para mí. Incluso como neurocirujano no tiene el trabajo asegurado, así que tengo que labrarme una reputación e ir a por ello.

¿Qué consejo darías a los futbolistas juveniles?
Planificar con tiempo. Que no esperen hasta acabar los estudios básicos. Que planifiquen al menos un año antes algo importante que vaya a ocurrir: antes de que acabe su contrato, por ejemplo. En Google puedes encontrar de todo. La gente me pregunta ‘¿Cómo te enteras de estas cosas?’ y yo les contesto que tengo un máster en Google. Si quieres enterarte de algo, busca en Google y atrévete a salir de tu zona de confort.