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El futbolista de la Premier League, Chris Wood, ha contribuido a negociar un nuevo acuerdo que trata a los hombres y a las mujeres de la selección nacional de Nueva Zelanda de manera igualitaria en cuanto a términos de pago, cuantía de los premios en metálico, derechos de imagen y condiciones de viaje: un acuerdo sin precedentes en el mundo del fútbol.

“Así es como debería ser,” ha afirmado el ariete del Burnley, quien capitanea la selección nacional masculina de Nueva Zelanda, pertenece al Comité Ejecutivo del Sindicato neozelandés de futbolistas profesionales (NZPFA), y ha participado en las negociaciones con la Federación nacional de fútbol.

Wood ha presenciado la lucha de las futbolistas de élite por obtener mejores condiciones salariales y laborales: su hermana Chelsey representó a Nueva Zelanda, mientras que su novia, Kirsty Linnett, juega en el Reading, actualmente tercero en la liga femenina inglesa. Wood conoce personalmente a muchas futbolistas neozelandesas.

“Me siento afortunado por tener personas a mi alrededor que me han abierto los ojos a la situación,” ha comentado el ariete de la Premier League. “Otros futbolistas no ven esa parte de la moneda hasta que se les obliga a ello o hasta que alguien más se la muestra.

“He escuchado lo que las mujeres han soportado, y deseábamos asegurarnos de que nunca más vuelvan a tener que pasar por lo mismo, pues sencillamente no hay derecho.

“Sé que el equipo masculino genera más ingresos. Pero las mujeres aportan mayor exposición al fútbol neozelandés, porque llegan a la Copa Mundial con mayor regularidad y han obtenido excelentes resultados contra equipos de primeras naciones, como Francia, Suecia y España. Nosotros, los hombres, muy raramente llegamos a jugar contra equipos principales.

“Aportamos una buena parte de los ingresos, pero creemos que esos ingresos deben repartirse entre el fútbol masculino y el femenino.

“Las mujeres han llegado a innumerables Copas Mundiales, y han estado en los primeros vente equipos del mundo en los últimos seis años. Tienen derecho a exactamente el mismo acuerdo que nosotros, pues realizamos el mismo trabajo.”

La principal mejora de este acuerdo, que se extiende hasta el año 2020, es que por primera vez las futbolistas viajarán en clase preferente durante vuelos de largo alcance. Wood convenció a sus compañeros de equipo (que han viajado en clase preferente desde la Copa Mundial del 2010) a apoyar la petición de las mujeres para viajar en clase preferente.

“Fue sencillo” ha reconocido Wood, principal goleador del Burnley esta temporada. “Cuando tenía que volver a casa en clase económica no podía salir del avión y jugar al fútbol hasta cuatro días después. Era físicamente imposible y muy perjudicial para mi cuerpo. El riesgo de lesión era sumamente elevado.”

Algunas jugadoras de la selección nacional femenina juegan en clubes de Europa y de Estados Unidos, y han de viajar hasta 30 horas para llegar a Nueva Zelanda.

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Chris Wood y Sarah Gregorius

“El viaje repercute sobre el rendimiento,” ha afirmado la jugadora de Nueva Zelanda, Sarah Gregorius, quien representa también a un sindicato nacional de futbolistas. Jugó para el Liverpool y para clubes de Alemania y Japón, sufriendo de manera regular las consecuencias físicas de los viajes de larga distancia.

“Cuando llegas al destino, pareces un zombi y cuesta moverse. Los músculos se agarrotan de estar inmóviles durante tanto tiempo. Necesitas de tres a cuatro días para poder entrenar adecuadamente. Además, sufres el trastorno derivado de la gran diferencia horaria.”

“Normalmente me mareo, ya sea cuando viajo con la selección nacional o con mi club. Lleva mucho tiempo recuperarse de estos trastornos persistentes. Si tienes que jugar un partido un par de días después del aterrizaje, tu rendimiento será únicamente del 70 o del 80 por ciento.”

Gregorius ha afirmado que el nuevo acuerdo tendrá un efecto “masivo” sobre el equipo femenino de Nueva Zelanda (conocido como las Footbal Ferns), y agradece la solidaridad del equipo masculino (los All Whites).

“En unos cuantos años, cuando tengamos que negociar un nuevo acuerdo, ya no tendremos que presentarnos como las 30 Fútbol Ferns y los 30 All Whites, sino que lo haremos como los 60 futbolistas de élite de Nueva Zelanda que se expresan al unísono.

“Estamos junto a los hombres y ellos están junto a nosotras, y nos apoyamos mutuamente.”