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No hace mucho, el futbolista profesional escocés David Cox se abrió al mundo y mostró la batalla secreta que libra con su salud mental, en un intento de ayudar a otras personas en situación similar. Los párrafos que siguen narran su increíble historia, escrita por David McCarthy, del Daily Record de Escocia. Hace apenas cinco semanas, el futbolista del Peterhead, de 25 años, trató de suicidarse.

David Cox aparenta ser un futbolista más, ataviado con una camiseta blanca que deja ver sus brazos musculosos y tatuados. Pero al acercarnos vemos, más allá de la tinta, las cicatrices de este joven de 25 años que hace tiempo tenía estrellas en los ojos y no cicatrices en los brazos.

David, que ahora juega en el Peterhead de la League One, abandonó sus estudios cuando tenía 16 años para sumarse al Kilmarnock como jugador a tiempo completo, al igual que tantos otros niños que persiguen un sueño. Pero ya a esa edad, el delantero nacido en Lanark peleaba con sus demonios. Ya entonces había comenzado a autolesionarse.

Hace tres semanas, David intentó suicidarse. Sus amigos le salvaron la vida. Al día siguiente, se sentó a orillas de un río dispuesto a acabar con todo.

Pero no lo hizo, y el hecho de que ayer aceptara hablar con el Daily Record para ayudarse a sí mismo y ayudar a otras personas con problemas de salud mental, puede representar para David una luz al final de un largo y oscuro túnel.

Ésta es su historia.

"Tenía probablemente unos 15 años cuando comencé a autolesionarme", dijo. "Siempre tuve tendencia a enfadarme conmigo mismo más que con cualquier otra persona".

"A los 16 años, cuando me incorporé al Kilmarnock y pasé a ser jugador a tiempo completo, las cosas mejoraron. Yo mejoré".

"Pero a los 19, casi 20, me dejaron libre y los problemas volvieron".

"Que me dejaran libre me afectó mentalmente. A esto se añadieron otros factores; en efecto, conocí a una chica y tuvimos una hija, pero nos separamos y yo casi dejé de ver a mi hija".

Comenzó a jugar a media jornada para el Montrose pero las dos tarjetas rojas que le sacaron en 11 partidos jugados pusieron el punto final a su carrera en Links Park. Quedó en un lugar muy sombrío. David dijo: "Tomé dos sobredosis. En parte, por el fútbol y, en parte, por la relación que mantenía".

"Las dos veces me llevaron al hospital. La segunda vez fue terrible. Mi madre entró a la habitación y me encontró".

"Después de ese incidente, tuve acceso a especialistas psiquiátricos y otros profesionales por primera vez, pero sentía que no les importaba una m***** si mejoraba o no".

David fichó por el Annan Athletic y allí le fue bien, antes de incorporarse al Alloa en mayo de 2012. Pero los demonios volvieron durante un frenesí que duró apenas tres meses y terminó con David internado en el hospital Wishaw General.

Dijo: "No hacía mucho que había firmado un contrato con el Alloa, pero todas las mañanas me despertaba y lo primero que me venía a la mente era matarme y cómo hacerlo".

"Mis padres se acababan de separar y mi ex me causaba muchos quebraderos de cabeza y no lograba ver a mi pequeña. La intervención de abogados ya era una amenaza real. Eran muchas cosas con las que lidiar, pero cuando fui al Alloa traté de ocultarlo todo".

"Era demasiado para mí; iba al entrenamiento pero no lograba concentrarme. Me enfadaba, se produjo un incidente durante un entrenamiento y quedé fuera del equipo".

David se autolesionó y lo llevaron al hospital.

Dijo: "Los médicos con los que hablé recomendaron que se me internara. Estaba en el hospital Wishaw General, un lugar horrible".

"Una semana allí realmente me enseñó que hay mucha gente con problemas más graves que el mío".

"Los dos meses que pasaron entre mi salida del Alloa y mi fichaje con el Peterhead fueron el peor período de mi vida".

"Una vez traté de ahorcarme pero mi hermana entró justo en ese momento. Si ella no hubiera estado allí, creo que me hubiera matado".

Ese incidente lo llevó a recurrir a un terapeuta, al sindicato de futbolistas PFA Scotland y al Peterhead, su nuevo club.

David pensó que lo peor ya había pasado. Pero se equivocaba. David dijo: "Cuando se produjo el incidente del Alloa, contacté con Stuart Lovell, del sindicato de futbolistas. Fue lo mejor que hice en mi vida. De no haber sido por Stuart, es probable que hoy no estuviera aquí.

"Jim McInally, mi director técnico en el Peterhead, ha sido magnífico. En un momento en que me sentía realmente mal, me abrió las puertas de su casa en Dundee. Me quedé con él hasta que me sentí mejor".

"Stuart me puso en contacto con la Asociación Escocesa de Salud Mental (SAMH) y ellos, a su vez, me pusieron en contacto con una terapeuta de nombre Cathy. La veía una vez a la semana y las cosas mejoraron".

"Pasado un año, pensé que ya estaba bien, por lo que comencé a verla dos veces al mes y luego dejé de verla".

"Fue un error. Lentamente, todo resurgió y, hace tres semanas, me volví a autolesionar".

"Esta última vez me asusté. Estaba en mi casa y mis amigos trataron de quitarme el cuchillo. Fue una experiencia realmente horrible para ellos".

"Pasé la noche en el hospital para que me cosieran la herida del pecho pero, al volver, me sentí 10 veces peor. Pensé en ahorcarme".

"Caminé hasta New Lanark. Esa vez estuve más cerca que nunca. Me quedé sentado allí horas y horas. Mi estado era lamentable".

"¿Por qué no lo hice? Por mi familia y mi pequeña. Pronto cumplirá cinco años".

"Tal vez tenga demasiado miedo de hacerlo. Si no fuera así, lo hubiera hecho hace mucho tiempo".

David ha retomado las sesiones con su terapeuta. Está formándose como instructor de fitness y entrenador personal.

No cree que vaya a deshacerse por completo de sus problemas, pero cree que sabrá controlarlos mejor en el futuro.

"Tengo mi fútbol, mis clases y el gimnasio que me ayudan, además de la terapeuta".

"Estoy cansado de hacerme cicatrices".

"La gente que solo me conoce a través del fútbol pensará que soy un imbécil".

"Quisiera que la gente entendiera y espero que otras personas que atraviesan situaciones similares puedan expresarse y obtener ayuda".

"Conservar el problema durante tanto tiempo como yo lo hice no es lo mejor. Afortunadamente, todavía estoy aquí, aunque bien podría no estar ya".

"Sin lugar a dudas, hay otros futbolistas con problemas de salud mental. Deberían acudir al PFA en busca de la ayuda que necesitan".

 

(Nuestro especial agradecimiento a David McCarthy y al periódico Daily Record)

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