• Los 12 clubes de la Superliga Femenina participaron en un estudio que analizaba la estructura y las prácticas de trabajo de los equipos multidisciplinares
  • Los resultados revelan diferencias significativas en materia de dotación de personal, acceso a las instalaciones y recursos en toda la liga
  • La investigación servirá de base para establecer unas normas mínimas de trabajo, basadas en datos empíricos, para el fútbol femenino profesional

Según las nuevas conclusiones del Proyecto ACL, las diferencias significativas en cuanto a personal, instalaciones y recursos podrían estar afectando al nivel de rendimiento y a la asistencia médica de la que disponen las futbolistas de toda la Superliga Femenina de Inglaterra.

El Proyecto ACL, puesto en marcha en abril de 2024, analiza los factores modificables que pueden contribuir a las lesiones en el fútbol femenino profesional, prestando especial atención a las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA).

El primer objetivo del proyecto era conocer mejor los equipos multidisciplinares (MDT) que prestan apoyo a las jugadoras de toda la WSL. Estos equipos pueden estar formados por preparadores físicos, fisioterapeutas, médicos, psicólogos, nutricionistas y especialistas en rehabilitación.

FIFPRO y un grupo de investigadores de la Universidad de Leeds Beckett distribuyeron un cuestionario entre los y las profesionales del equipo médico y de entrenamiento de todos los clubes de la WSL. El estudio analizó la dotación de personal, las instalaciones de entrenamiento, las estrategias de reducción del riesgo de lesiones, el seguimiento de la salud de las futbolistas, el entrenamiento de fuerza y acondicionamiento, la rehabilitación del ligamento cruzado anterior (LCA) y la formación.

"Los equipos multidisciplinares desempeñan un papel fundamental a la hora de proteger la salud de las jugadoras y apoyar su desarrollo y su rendimiento", afirmó la Dra. Alex Culvin, directora de fútbol femenino de FIFPRO y exjugadora que defendió los colores del Everton, el Leeds y el Liverpool, entre otros.

"Si queremos comprender el riesgo de lesiones en el fútbol femenino, debemos ir más allá de la propia lesión y analizar el entorno en el que las futbolistas se entrenan, compiten y se recuperan. Esto incluye a las personas que las apoyan, los recursos disponibles y si los profesionales disponen de tiempo suficiente para prestar una atención personalizada".

La dotación de personal varía de un club a otro

Todos los encuestados indicaron que en su club contaban con al menos un preparador físico a tiempo completo y un fisioterapeuta a tiempo completo.

Sin embargo, la contratación de médicos, psicólogos, nutricionistas y especialistas en rehabilitación a tiempo completo no era uniforme. Esto pone de manifiesto diferencias significativas en el apoyo del que disponen las futbolistas que compiten en la misma liga.

Los bajos ratios de personal por jugadora y las carencias en la oferta de servicios especializados pueden dificultar que los clubes ofrezcan un apoyo proactivo e individualizado.

La investigación también puso de manifiesto una serie de retos relacionados con la estabilidad y la experiencia del personal. El personal de los equipos multidisciplinares llevaba una media de dos años en sus puestos, mientras que el 64% no tenía experiencia previa en el fútbol femenino.

Los mandatos cortos y la experiencia limitada en el ámbito del fútbol femenino pueden afectar a la continuidad de la atención, a la colaboración entre los profesionales y a la acumulación de conocimientos específicos sobre las jugadoras.

"También sabemos que la elevada rotación de personal es un problema global, no exclusivo de la WSL, y que es un factor que afecta a la continuidad de la atención que reciben las futbolistas", detalló la Dra. Culvin.

"El rápido crecimiento del fútbol femenino ha supuesto mayores exigencias físicas y mentales para las jugadoras, pero las estructuras que las rodean no siempre han evolucionado al mismo ritmo".

"Las jugadoras que participan en una misma competición deberían poder contar con un nivel de atención médica elevado y constante. La variabilidad detectada en esta investigación pone de manifiesto la necesidad de contar con criterios de referencia más sólidos y con equipos multidisciplinares más estables y dotados de los recursos adecuados".

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Las jugadoras del Manchester City celebran la conquista del título de la Superliga Femenina 2025/26 (Crédito: Imago)

Existen instalaciones, pero el acceso no es universal

Todos los clubes que participaron en el estudio disponían de campos y gimnasios, aunque solo el 86% de los encuestados se mostró de acuerdo o muy de acuerdo con que podían acceder a esas instalaciones siempre que lo necesitaran.

Algunos profesionales también señalaron que sus instalaciones de entrenamiento no contaban con piscinas ni con espacios específicos para el cuidado de los niños. El 31% afirmó que no disponían de piscina, mientras que el 41% indicó que no contaban con instalaciones específicas para el cuidado de los niños.

El acceso limitado a los espacios de recuperación y rehabilitación puede afectar al apoyo que pueden brindar los profesionales. La falta de servicios de guardería también puede suponer un obstáculo para lograr un entorno de trabajo inclusivo tanto para los jugadores como para el personal.

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La Dra. Alex Culvin, directora de fútbol femenino de FIFPRO

La presión del tiempo influye en la reducción del riesgo de lesiones

Las estrategias de reducción del riesgo de lesiones se aplicaron de forma generalizada en todos los clubes de la WSL. Los profesionales señalaron que el apoyo a las jugadoras y a los entrenadores, una comunicación eficaz y los programas personalizados eran factores importantes para su correcta aplicación.

Sin embargo, el personal también señaló una serie de obstáculos, entre los que se incluyen la falta de tiempo, el acceso limitado a las instalaciones y los recursos, y la falta de personal.

El 51% de los encuestados señaló que el entrenamiento de fuerza era un elemento clave para reducir el riesgo de lesiones. Sin embargo, el 71% de los profesionales del rendimiento físico afirmó haber modificado los programas de fuerza porque no disponían de tiempo suficiente para llevarlos a cabo tal y como estaban previstos.

"La reducción del riesgo de lesiones no puede incorporarse simplemente a una agenda ya de por sí saturada sin disponer del tiempo, el personal y las instalaciones necesarios", afirmó la Dra. Culvin.

"El hecho de que los profesionales se vean obligados a modificar programas de entrenamiento de fuerza importantes debido a las limitaciones de tiempo pone de relieve la relación entre el entorno deportivo en general y la salud de las futbolistas".

El desarrollo profesional se valora, pero es irregular

La mayoría de los encuestados valoró positivamente el apoyo prestado por sus clubes para el desarrollo profesional continuo. Sin embargo, algunos calificaron ese apoyo como "aceptable" o "deficiente", mientras que el contenido y la frecuencia de la formación variaban considerablemente de un club a otro.

Esta falta de coherencia dificulta identificar dónde pueden existir lagunas de conocimiento o si los profesionales de toda la liga tienen las mismas oportunidades para desarrollar sus competencias.

"En conjunto, los resultados ponen de manifiesto la necesidad de una mayor inversión, una mayor estabilidad de la plantilla, una mejor asignación de recursos y unos criterios de referencia más claros en todo el fútbol femenino profesional", aseguró la Dra. Culvin.

Elaboración de normas mínimas de trabajo

La siguiente fase del Proyecto ACL consistirá en entrevistas con profesionales de los equipos multidisciplinares (MDT). Estas conversaciones permitirán conocer mejor su entorno de trabajo diario y las dificultades a las que se enfrentan a la hora de aplicar estrategias de reducción del riesgo de lesiones.

Los resultados se combinarán con una revisión de las investigaciones existentes y de los estudios centrados en las jugadoras para servir de base en la elaboración de unas normas mínimas de trabajo, basadas en datos empíricos, para el fútbol femenino profesional.

"Los aportes de los y las profesionales son fundamentales para crear conjuntamente unas normas que sean ambiciosas, pero también realistas y prácticas", señaló la Dra. Culvin.

"Esta labor consiste en crear entornos en los que todas las jugadoras puedan acceder a un apoyo adecuado y constante. El establecimiento de unos estándares mínimos supondría un paso importante hacia la creación de entornos de trabajo de alto rendimiento más seguros y equitativos en todo el fútbol femenino".

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