Historia de futbolista
Will Vaulks: "Convertir la concientización en acción salva vidas"

Sobre el autor
El centrocampista del Tranmere Rovers, Will Vaulks, ganó el FIFPRO Player Voice Award 2025 por su labor en la prevención del suicidio y por fomentar un debate constructivo en torno a la salud mental y el duelo. Gracias a la financiación obtenida al ganar el premio de FIFPRO, Vaulks organizó un taller comunitario de gran repercusión sobre la prevención del suicidio, del que se extrajeron importantes conclusiones, cuando militaba en su exclub, el Oxford United.
Por Will Vaulks
Hay momentos en el fútbol que se te quedan grabados para siempre: goles, victorias, ascensos. Pero algunos de los momentos más importantes ni siquiera tienen lugar sobre el terreno de juego. Ocurren en espacios donde la gente se siente lo suficientemente segura como para hablar. O, lo que es igual de importante, donde se dan cuenta de que ya no tienen por qué seguir callados.
Cuando gané el FIFPRO Player Voice Award el año pasado, supe que tenía que darle un buen uso. La financiación que conllevaba no tenía que ver con el reconocimiento, sino con la responsabilidad.
Desde el principio lo tuve claro: no quería que el dinero se perdiera en un fondo común. Quería que se destinara a algo tangible. Algo real. Algo que pudiera ayudar de verdad a la gente. Así es como surgió nuestro evento de formación sobre prevención del suicidio a principios de este año.
Con la financiación de FIFPRO, organizamos un taller en mi antiguo club, el Oxford United, que reunió a 150 aficionados, miembros del personal, jugadores y miembros de la comunidad en general. No se trataba simplemente de escuchar una charla y volver a casa. Ahí es donde fallan tantas iniciativas.
En cambio, creamos algo con un propósito.
Compartí mi historia sobre el fútbol, sobre los altibajos, sobre la realidad que se esconde detrás de este deporte. Esas partes que la gente no siempre ve. El acoso en las redes sociales. La presión. Las experiencias personales que te marcan. Hablé de que la resiliencia no es solo una palabra de moda, sino algo que surge de las relaciones auténticas, de las habilidades adquiridas y de las redes de apoyo.
A continuación, la organización benéfica con la que colaboramos se encargó de la parte clínica: explicar qué son la ansiedad y la depresión y cómo detectar los síntomas. Y, lo que es más importante, todos los asistentes no solo se llevaron conocimientos sobre el tema, sino que también tuvieron acceso a un curso de formación en línea de 40 minutos sobre prevención del suicidio. Es sencillo, práctico y algo que la gente puede completar en su tiempo libre, sin necesidad de tomarse un día libre en el trabajo ni comprometerse a asistir a largas sesiones presenciales.
Al fin y al cabo, la concientización sin acción no basta.
Esto es más importante que nunca. El suicidio sigue siendo la principal causa de muerte entre los hombres menores de 50 años en el Reino Unido. Es un dato que debería hacernos reflexionar a todos.
Y, sin embargo, uno de los mayores errores de juicio sigue siendo el mismo: "Nunca lo hubieras imaginado". Lo oigo constantemente. La gente da por hecho que son los más callados los que parecen tener dificultades. Pero a menudo es todo lo contrario. Los más ruidosos. Los más alegres. Los que siempre están bromeando. Los que parecen estar bien.
Por eso es importante este trabajo. Se trata de cambiar la forma en que nos miramos unos a otros. Se trata de no limitarnos a preguntar "¿Cómo estás?", sino "¿Cómo estás de verdad?".
El momento más impactante de ese evento lo protagonizó Ryan, director de comunicación del Oxford United. Llevamos mucho tiempo colaborando en la campaña "Can We Talk? ". Pero durante ese taller, se levantó y habló sobre la pérdida de un amigo íntimo que se había suicidado. Era algo que había guardado en secreto durante años.
Más tarde nos contó que, en aquel momento, aún no lo había asimilado del todo. Que lo había reprimido, se había centrado en ayudar a los demás y había seguido adelante sin afrontar su propio duelo. Solo a través de este trabajo —aprendiendo, escuchando y rodeándose de vulnerabilidad— encontró el espacio para comprenderlo y, por fin, hablar de ello.
Ese momento lo decía todo. Porque no se trata solo de ayudar a desconocidos, sino de ayudar a las personas que tienes al lado. Aquellas de las que crees que están bien. Aquellas de las que no te das cuenta de que están cargando con algo.
Si alguien que participa en la campaña consigue expresarse a través de ella, es que estamos haciendo algo bien.
La financiación no se limitó a una sola noche. Nos permitió llevar esta labor más allá, a los colegios y a los lugares de trabajo. Nos está ayudando a impartir formación a más personas, en más entornos, donde realmente puede marcar la diferencia.

Aunque solo participe una pequeña parte, eso ya significa que cientos de personas estarán mejor preparadas para detectar señales, entablar conversaciones y, posiblemente, salvar vidas. Porque esta labor no necesita millones para tener un impacto. Solo requiere compromiso, constancia y la voluntad de actuar.
Y el fútbol tiene que pasar a la acción. En mi opinión la comunidad futbolística no está haciendo lo suficiente en lo que respecta a la prevención del suicidio. Los clubes de fútbol tienen a su cargo a jóvenes de ambos sexos; me gustaría que los clubes apoyaran adecuadamente la salud mental de los jugadores a través de iniciativas como "Can We Talk?". Las medidas que se están aplicando actualmente en el Oxford United para apoyar a los jugadores pueden trasladarse a todos los clubes.
A veces la gente se pregunta cómo se mide el éxito en algo así. No se trata de titulares. No se trata de premios. Se trata de los momentos que no se ven. Es el compañero de equipo que por fin se abre. El aficionado que se preocupa por un amigo. La persona que se da cuenta de que no está sola y, por eso, decide hablar.
Si lo que me ha pasado en la vida — la pérdida que sufrió mi familia — puede servir para ayudar aunque solo sea a una persona, entonces es algo por lo que tengo que seguir adelante. No hace que el pasado sea más fácil, pero le da un sentido.
Esa es la recompensa. Y por eso el apoyo de FIFPRO no se limitó a financiar un evento. Ayudó a poner en marcha algo que puede seguir creciendo, conversación a conversación, persona a persona.
Porque, a veces, lo más importante que puedes hacer es simplemente preguntar: ¿podemos hablar?




