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FIFPRO en el MozFest: por qué el acoso en línea debe tener consecuencias en la vida real

- Un miembro del Consejo de FIFPRO y el presidente de la SJPF participaron en una mesa redonda del MozFest en Barcelona para debatir sobre el acoso en línea contra los deportistas
- Evangelista destacó el impacto que esto tiene en la vida laboral de los jugadores, en su salud mental y en sus familias
- FIFPRO reclama una mayor responsabilidad por parte de las plataformas y una acción colectiva entre el mundo del deporte y la sociedad civil
Las plataformas de redes sociales deben asumir una mayor responsabilidad a la hora de proteger a los jugadores del acoso en línea, según declaró Joaquim Evangelista, miembro del Consejo de FIFPRO y presidente de la SJPF, en el MozFest celebrado en Barcelona, España.
En su intervención en la mesa redondaScrolling Through the Hate: Athletes Under Attack (Navegando por el odio: deportistas en el punto de mira), Evangelista destacó cómo el acoso en Internet persigue a los y las futbolistas más allá del terreno de juego, lo que afecta a su salud mental, a su rendimiento y a sus familias.
El coloquio, organizado por Luminate y moderado por la periodista deportiva Miriam Walker-Khan, contó con la participación de Evangelista, la deportista olímpica británica Ashleigh Nelson y Asha Allen, del Centro para la Democracia y la Tecnología de Europa.
Dirigiéndose a un público procedente de la comunidad tecnológica y de los derechos digitales, Evangelista hizo un llamamiento para que el mundo del deporte y la sociedad civil colaboren con el fin de garantizar espacios en línea más seguros y asegurar que los autores de los delitos asuman las consecuencias de sus actos.

"Los abusos en los estadios son un problema que viene de lejos en la cultura del fútbol. Las redes sociales lo han convertido en un problema constante, las 24 horas del día, los 7 días de la semana: el lugar de trabajo ya no se limita al campo de juego o al campo de entrenamiento, sino que sigue a los jugadores hasta sus hogares, sus teléfonos y sus familias", afirmó Evangelista.
"El anonimato y la magnitud del fenómeno han rebajado el umbral para los autores: un clic, sin coste alguno y sin consecuencias".
Los y las futbolistas son, ante todo, personas
La labor de FIFPRO con los sindicatos de deportistas de todas las disciplinas deportivas ha puesto de manifiesto la magnitud y el carácter discriminatorio de los abusos que sufren los deportistas.
Un estudio de 2022 realizado en colaboración con la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto (NBPA) y la Asociación Nacional de Jugadoras de Baloncesto (WNBPA), con el apoyo de Signify, analizó el acoso en línea dirigido a 160 jugadores. En él se identificaron 1.558 publicaciones abusivas dirigidas a ellos, procedentes de 1.455 cuentas, a lo largo de un trimestre.
El racismo y la homofobia representaron el 85% de los abusos dirigidos a los futbolistas masculinos en el estudio, mientras que cuatro de cada cinco casos dirigidos a las jugadoras de baloncesto consistieron en abusos o acoso de carácter sexual.
Evangelista destacó que, detrás de esas cifras, hay personas cuya vida laboral y personal se ve afectada.
"Los jugadores son trabajadores y personas antes que deportistas. El maltrato afecta al sueño, a la confianza y al rendimiento, y se suma a una carga ya de por sí elevada en materia de salud mental en el deporte de élite", afirmó.

Nelson, que ha representado a Gran Bretaña en varios Juegos Olímpicos y es embajadora de la organización benéfica Sane, dedicada a la salud mental, se preguntó por qué se espera que sean los propios deportistas quienes asuman la responsabilidad de protegerse del abuso.
"Sé que hay cosas que puedo hacer pero pienso: ¿por qué debería ser mi responsabilidad que nadie me insulte por motivos raciales?", afirmó.
La protección debe ir acompañada de la rendición de cuentas
El Servicio de Protección en Redes Sociales de la FIFA y FIFPRO ha contribuido a proteger a los y las futbolistas frente a contenidos ofensivos y a identificar a los autores de los mismos en los torneos internacionales.
Durante la Copa del Mundo de la FIFA Qatar 2022, el servicio revisó más de 20 millones de publicaciones en cinco plataformas. Confirmó y denunció 19.636 publicaciones abusivas, discriminatorias o amenazantes, mientras que se ocultaron 286.895 comentarios antes de que los jugadores pudieran verlos. Se identificó a más de 300 personas y se facilitó su información a las autoridades.
Sin embargo, Evangelista hizo hincapié en que la protección de los jugadores frente a los casos de maltrato debe ir acompañada de medidas contra los responsables.
"Los filtros de moderación y las restricciones de acceso son necesarios, pero no suficientes. Los abusos que alcancen el umbral penal deben investigarse y enjuiciarse. Cada condena envía un mensaje".
Allen, cuya labor se centra en la protección de los derechos fundamentales y el refuerzo de la rendición de cuentas en materia de política tecnológica, afirmó que el énfasis en la seguridad individual puede desviar la atención de las obligaciones de las plataformas.

"A menudo, el debate en las redes sociales te hace recaer a ti la responsabilidad de aprender a desenvolverte en ese espacio, lo que desvía la atención de la responsabilidad que tienen las plataformas de cumplir con las normas vigentes".
"Actualmente existe la opinión de que son demasiado grandes para rendir cuentas, pero eso no es algo que debamos aceptar y tenemos que seguir presionando para que rindan cuentas".
Los deportistas deben poder expresarse
El debate puso de relieve la necesidad de tener en cuenta las experiencias de los deportistas a la hora de tomar decisiones sobre la seguridad en Internet, así como de estrechar la colaboración entre las organizaciones deportivas y las que defienden los derechos digitales.
"A la hora de elaborar las políticas, es necesario escuchar las opiniones de los deportistas, porque, a menos que lo hayas vivido, no lo sabes", aseguró Nelson.
Evangelista concluyó: "Para hacer frente al abuso en línea, es necesario que las plataformas asuman la responsabilidad de los entornos que crean, además de que exista una cooperación entre el mundo del deporte, las fuerzas del orden y la sociedad civil. Debemos unirnos para exigir la rendición de cuentas y el cumplimiento de la normativa".

